La imagen familiar de Santa Claus
se introdujo en Estados Unidos en el siglo XVII procedente
de Holanda, si bien tiene su origen en Alemania, a
mediados del XIX; sus raíces se encuentran
en la antigua cultura popular de Europa y su celebración
se ha extendido en todo el mundo, principalmente Estados
Unidos y la mayoría de los países de
América Latina.
San Nicolás fue un obispo
de Asia Menor del siglo IV, famoso por salvar marinos
atrapados en la tormenta, defender a los niños
y, sobre todo, por dar generosos regalos a los pobres,
según una antigua leyenda cristiana.
| Sus
milagros y sus bondades para con la gente pobre.
Tal fue la admiración que sintieron por
él que se convirtió en santo patrón
de Grecia, Turquía,
Rusia y la Lorena. |
A pesar de que muchas historias sobre
él carecen de fundamento (como la de su entrega
de un saco de oro arrojándolo por una chimenea),
la fábula se extendió por toda Europa
enfatizando su papel como tradicional donante de regalos.
El san Nicolás cristiano sustituyó o
incorporó varios personajes paganos donantes
de regalos, como la bondadosa bruja Befana y los ancianos
y generosos alemanes Berchta y Knecht Ruprecht.
En Alemania se le llamó Sankt Nikolaus,
y Sanct Herr Nicholaas o Sinterklaas
en Holanda. En estos países se decía
que cabalgaba por el cielo en un caballo repartiendo
regalos. Vestía como un obispo y a veces iba
acompañado por Black Peter, un elfo cuyo trabajo
consistía en azotar a los niños malos.
En un principio, el día de san Nicolás
en el que se recibían los regalos se celebró
el 6 de diciembre.
Existen otros repartidores de regalos
de navidad en el folclore europeo, como los Reyes
Magos que según los Evangelios llevaron
a Jesús, oro, incienso y mirra y en la tradición
cristiana española son los que llevan regalos
a los niños buenos y carbón a los malos.
Père Noël en Francia,
Julenisse en Escandinavia y Father
Christmas en Inglaterra, todos relacionados
con San Nicolás, Sinter Klaas en Holanda que
dio lugar al Santa Claus estadounidense.
| Cada
año en época de Navidad y en casi
todo el mundo, la publicidad, las tarjetas de
felicitación, la decoración y
la aparición de Santa Claus en los grandes
almacenes renuevan su leyenda moderna. Los niños
le escriben cartas y le dejan bebida y comida.
Mucha gente le considera la encarnación
de un espíritu de entrega y afirma que
el descubrimiento de la realidad de Papá
Noel por los niños marca el rito de iniciación
al mundo adulto. |
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